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En diálogo OEA con el régimen de Ortega

 

Compromisos de la Carta Interamericana deben prevalecer

 

Somoto

Con mucha satisfacción hemos conocido el comunicado que el Dr. Luis Almagro, Secretario General de la OEA, ha hecho público el día de hoy, sobre la farsa electoral en Nicaragua.

 

Agradecemos al Secretario General su iniciativa y su dedicación para cumplir con su objetivo y compromiso de más derechos a más personas en el continente americano y que se haya producido un informe sobre la deteriorada condición de los derechos políticos y libertades democráticas en Nicaragua.

 

La OEA por su papel de observador en las elecciones de 2011, conoce a profundidad las graves deficiencias del sistema electoral nicaragüense y así las detalló en su informe final para esas elecciones. El informe que el Secretario General ha remitido al gobierno del inconstitucional presidente Ortega, es de absoluto interés para todos los nicaragüenses, por lo que solicitamos al señor Secretario General, sea puesto a disposición del público, los medios de comunicación, las fuerzas políticas y sociales del país.

 

Una mesa de conversación o intercambio entre el Secretario General y el gobierno sobre los temas planteados en el informe es también de interés general en el país. Por lo mismo, solicitamos al señor Secretario General que se haga pública la agenda de temas a tratarse en dicho diálogo, para que los nicaragüenses podamos contar con la información necesaria.

 

Creemos que la solución a los graves problemas de falta de legitimidad y de credibilidad del proceso electoral actual, al autoritarismo creciente, la liquidación de la independencia de las instituciones públicas y la violación a los derechos de los nicaragüenses, pasa por hacer prevalecer lo establecido en nuestra Constitución y los compromisos adquiridos por Nicaragua al suscribir la Carta Democrática Interamericana, que en su artículo 3 afirma que "son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos".

 

Esperamos y deseamos que el inconstitucional presidente Ortega vea en este esfuerzo del Secretario General, una oportunidad para rectificar radicalmente el rumbo al que está conduciendo al país y no una manera de ganar tiempo mientras realiza un nuevo fraude electoral para perpetuarse en el poder.

 

Para iniciar un proceso de reconstrucción democrática en Nicaragua, es indispensable la realización de unas nuevas elecciones nacionales, limpias, transparentes, plurales, con plenas garantías; con participación libre del pueblo nicaragüense y de las fuerzas políticas; con observación nacional e internacional.

 

Managua, 16 de octubre de 2016

Ortega lleva a Nicaragua por el peor de los caminos. MRS demanda nuevas elecciones con plenas garantías

 

Hemos conocido la aprobación unánime de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de la ley llamada Nicaraguan Investement Conditionality H.R.5708, conocida como Nica Act, que puede derivar en una importante limitación de la aprobación de préstamos al gobierno de Nicaragua en los organismos multilaterales en los que los Estados Unidos tienen presencia y fuerza decisoria y que, de igual forma, puede afectar las relaciones comerciales y las inversiones privadas en Nicaragua.  
 
Esta decisión se suma a la cada vez más amplia condena internacional que ha suscitado la actuación autoritaria de Ortega, en especial la inexistencia de condiciones para unas elecciones limpias, transparentes y competitivas; la eliminación del pluralismo político, la destitución de diputados y la cancelación de partidos políticos opositores, el fraude electoral en marcha, la sistemática violación a los derechos humanos de los nicaragüenses, la liquidación de la independencia de las instituciones públicas, la corrupción, la impunidad y las violaciones al Estado de Derecho, todos componentes del régimen de partido único y del proyecto dinástico de la familia Ortega.
 
El régimen de Ortega está llevando a Nicaragua y a los nicaragüenses por el peor de los caminos, el del aislamiento internacional, la inestabilidad política y social y una mayor pobreza. Todavía es tiempo de evitar mayores males al pueblo nicaragüense.  Y eso solo será posible si se restablece plenamente los derechos humanos de los nicaragüenses, en especial el derecho a decidir.    
 
El MRS denuncia la farsa electoral actual que carece de legitimidad y está plagada de ilegalidades. Consideramos indispensable, para superar el deterioro creciente de la situación del país, la convocatoria a nuevas elecciones con plenas garantías para todos los nicaragüenses.  
 
Se necesitan nuevas elecciones con cambios sustantivos en el Poder Electoral, que aseguren que será realmente independiente y actuará respetando los derechos de los nicaragüenses.  Se necesitan nuevas elecciones con la más amplia participación ciudadana, con cedulación universal y transparencia; nuevas elecciones con pluralismo, en las que haya libre competencia, con participación sin restricciones, ni barreras, de todas las fuerzas políticas y el restablecimiento de la suscripción popular.  Se necesitan nuevas elecciones con observación nacional e internacional. 
 
Solo el ejercicio pleno de los derechos humanos de los nicaragüenses, la construcción de un país soberano, en democracia, con justicia y el establecimiento de instituciones que sirvan a todo el pueblo, pueden garantizar un futuro con progreso sostenible y prosperidad para todos y todas. 
 
Managua, 22 de septiembre de 2016

Ortega impone régimen de partido único.

 

oposición

 

MRS continuará luchando por libertad y democracia


El Consejo Supremo Electoral, bajo el control y por órdenes de Daniel Ortega, el día 28 de junio, ha destituido de sus cargos de manera antojadiza e ilegal, a los diputados y diputadas de la única bancada opositora en la Asamblea Nacional, electos de forma legal y legítima por el pueblo de Nicaragua en las elecciones de 2011.


Esta destitución es un nuevo zarpazo para liquidar por completo el pluralismo político y hacer desaparecer las voces opositoras en el parlamento y en las instituciones públicas, que han jugado un papel relevante denunciando permanentemente los abusos de poder de Ortega y haciendo propuestas consistentes en defensa de los derechos políticos, sociales y económicos del pueblo nicaragüense.


Ortega, no pudo ni doblegar, ni comprar a la oposición política representada por los diputados, dejando claro su proyecto de régimen de partido único, tal como lo advirtiera la Conferencia Episcopal recientemente. Ese modelo de partido único amenaza a todos y cada uno de los nicaragüenses que no se manifiesten alineados con la política orteguista.


Los espacios institucionales se han cerrado para la oposición y para el pueblo. En la Asamblea Nacional, víctima de este golpe de Estado en marcha, solamente quedará la bancada orteguista y sus subordinados, los mismos que han frenado la derogación de la Ley 840 del canal y que mantienen engavetadas las leyes que podrían beneficiar a militares retirados y combatientes, las que podrían disminuir el precio de los y la energía eléctrica, las que dignificarían el trabajo de los empleados y funcionarios públicos, policías y soldados.


Eso es lo que Ortega quiere impedir. Quiere que no se escuchen voces en la Asamblea Nacional mostrando su mal gobierno y su falta de voluntad para resolver los grandes problemas de los nicaragüenses.


Denunciamos el fraude electoral en marcha y la farsa electoral en que se han convertido las elecciones.

Denunciamos el proyecto de instalar por completo un régimen de partido único en Nicaragua, que pretende acabar con todas las organizaciones, instituciones, proyectos y expresiones fuera de su modelo y de su dominio.


El MRS se enorgullece de contar con diputados y diputadas, honestos, íntegros y decididos a trabajar por todos los nicaragüenses.


Nos enorgullece que sean firmes defensores de los derechos políticos, económicos y sociales del pueblo.


Nos enorgullece que no tengan precio, ni se dobleguen ante las amenazas y del poder establecido.


El proyecto autoritario y dictatorial de Ortega, continuará encontrando en el MRS, en las renovadoras y renovadores, una muralla a sus propósitos. Si nuestra voz no se podrá escuchar en las instituciones, redoblaremos nuestra presencia en las calles.


El MRS continuará acompañando al pueblo, a todos los sectores sociales, en la demanda de sus justas reivindicaciones.


El MRS continuará luchando por las libertades y derechos políticos y cívicos de los nicaragüenses, fortaleciendo la unidad con el resto de la verdadera oposición.


El MRS continuará luchando para que podamos construir una Nicaragua linda para todos y todas, con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.


Managua 29 de julio de 2013

Elecciones limpias para una Nicaragua en paz y prosperidad.


Hace 25 años, un 25 de febrero de 1990, se realizaron unas elecciones históricas.  El pueblo nicaragüense se encontraba dividido y la polarización política era dominante.  El país estaba acosado por la agresión del gobierno de los Estados Unidos y miles de nicaragüenses estaban involucrados en una guerra que se había prolongado durante años.

 

En un esfuerzo patriótico y nacional, el gobierno revolucionario y la Resistencia Nicaragüense acordaron despejar el camino para la paz, la reconciliación y la reconstrucción del país.  Toda injerencia extranjera sería alejada y se realizarían unas elecciones para dirimir las diferencias políticas e ideológicas.


Con un Consejo Supremo Electoral presidido por el Dr. Mariano Fiallos O., se desarrolló un proceso electoral competitivo, con libre participación de los partidos políticos y del pueblo nicaragüense que fue a votar masivamente por la opción de su preferencia.  El resultado favoreció a la oposición y el gobierno revolucionario entregó el poder dos meses más tarde.

 

Así se sentaron las bases de la paz, el desarme, la desmovilización y la reconciliación nacional.  


Veinticinco años después, los nicaragüenses estamos nuevamente en una situación de polarización política causada por la repetición de fraudes electorales desde 2006, el abuso de poder,  la liquidación del Estado de Derecho y la institucionalidad, el uso de la violencia pandilleril contra la oposición,  la alineación partidista del Ejército y la Policía que han dejado de cumplir con su misión nacional para convertirse en instrumentos del poder establecido. 


La mayoría del pueblo nicaragüense es discriminada por el orteguismo.  El maltrato, la humillación, la intolerancia, el régimen de control, abuso y corrupción se ha establecido en todas las comunidades y barrios de Nicaragua. 


Las personas en la ciudad y en el campo ven amenazadas sus propiedades, su trabajo, su fuente de ingresos y sus comunidades por los intereses políticos y económicos de la familia en el poder y de sus seguidores.

 

 La soberanía nacional y recursos naturales de toda Nicaragua se encuentran amenazadas ante la espuria concesión canalera.

 

Hay grupos de rearmados en las zonas montañosas con motivación política.  La inestabilidad social y la inseguridad son padecidas por el campesinado nicaragüense.

 

El año próximo, 2016, deben realizarse elecciones nacionales y en 2017, elecciones municipales.  El pueblo nicaragüense quiere decidir su destino. El pueblo nicaragüense demanda poder expresarse, movilizarse y organizarse libremente en el partido que desee y votar libremente por la opción política que le parezca más apropiada.  Esos derechos han sido confiscados por la familia Ortega desde su ascenso al poder en 2007.

 

Pero todavía es tiempo para Nicaragua. 

 

Hay una oportunidad para construir una Nicaragua en paz y prosperidad.  Y esa oportunidad comienza con un proceso electoral sin exclusiones ni ventajismo y con la realización de elecciones limpias, transparentes y competitivas.

 

Diferentes sectores, incluyendo la Conferencia Episcopal han establecido las condiciones mínimas. Nosotros respaldamos y suscribimos esas demandas.

 

Unas elecciones limpias y transparentes, hace 25 años, fueron capaces de terminar la guerra y abrir las puertas a la paz.  Unas elecciones limpias y transparentes en noviembre de 2016 serán capaces de volver a colocar a Nicaragua en la senda de la paz y la estabilidad,  condiciones indispensables para un desarrollo integral con una prosperidad que alcance a todos los nicaragüenses sin distinción.  


En el MRS creemos que en este momento es imperativo para todas las fuerzas políticas y sociales,  luchar por elecciones limpias y transparentes, más allá de las diferencias de cada quien y de sus intereses particulares. El MRS se encuentra en esa labor. Es el momento de poner manos a la obra para reconstruir la esperanza en Nicaragua.  


Managua, 24 de febrero de 2015

En el Día Internacional de los Trabajadores: mucho que conmemorar, poco que celebrar

1ro mayo 2014

 

“La voz que quieren sofocar ahora, será más poderosa en el futuro”

August Spies, uno de los mártires de Chicago

 

El MRS saluda hoy a las trabajadoras y trabajadores nicaragüenses que cada día luchan por su vida, por mejorar su condición, por su dignidad, por su presente y su futuro, que es el presente y el futuro de Nicaragua.

 

En nuestro país, los trabajadores han luchado permanentemente por sus derechos: por la jornada de ocho horas, por la promulgación de un Código del Trabajo, por sus derechos laborales, el salario mínimo, la seguridad social, el derecho de organización sindical y de huelga. Derechos que la Constitución reconoce, pero la mayoría son violados e incumplidos por el régimen de la familia Ortega.

 

Las maestras y maestros de Nicaragua son obligados a trabajar, en el sector público, más allá de su jornada laboral legal, sin reconocimiento de horas extras, ganando el salario más bajo de Centroamérica y amenazados de ser despedidos.

 

El derecho a una seguridad social digna es escamoteado por este régimen, que redujo las pensiones, elevó el número y monto de las cotizaciones necesarias para la jubilación y proporciona una deficiente atención de salud a las personas aseguradas. El derecho a una pensión reducida le fue arrancado al régimen, por la lucha de años de los jubilados y la solidaridad de los jóvenes.     

 

El derecho de organización, movilización y protesta es violado. Lo saben los trabajadores de Chichigalpa que agobiados por su subsistencia, fueron reprimidos violentamente por demandar respuesta. Lo saben quienes laboran en el Estado, perseguidos por pretender integrarse a una organización sindical distinta al sindicato blanco del orteguismo, obligados a ser parte de la barra política del régimen, a pagar una cuota al partido oficialista, bajo amenaza de despido.

 

El Código del Trabajo, la legislación laboral que protege a los trabajadores, está amenazada por el tratado canalero suscrito por Ortega que le otorgó a una empresa permiso de ocupar una parte del territorio nacional, sin acatar las leyes nicaragüenses. El Código es violado todos los días, pues hay más de 22,000 mil personas despedidas injusta e ilegalmente de las instituciones públicas, que todavía demandan el pago de sus vacaciones, su antigüedad, su liquidación. 

 

El derecho a un salario digno o a un empleo se ha convertido en palabras.  En el campo, más de 120,000 trabajadores y trabajadoras han perdido sus trabajos y han visto reducirse sus ingresos por la crisis de la roya, sin que el régimen haya movido un dedo. El costo de la vida, de la energía eléctrica y del combustible sube cada semana, haciendo la condición de trabajadoras y trabajadores cada vez más precaria.

 

El desempleo ha crecido en el campo y la ciudad, sin que el régimen haga nada para evitarlo. Miles de jóvenes, mujeres y hombres, que tras grandes sacrificios culminan sus carreras técnicas o profesionales buscan algún empleo, sin encontrarlo. Si buscan en instituciones, pisotean su dignidad cuando les piden una carta del CPC, pues solamente hay empleos para los incondicionales de la familia en el poder. Así, se ven obligados a salir del país, a buscar oportunidades en otras partes.

 

Estos problemas de los trabajadores y trabajadoras, no le importan al régimen ilegal que gobierna el país. Por eso reivindicamos nuestro derecho a la democracia, a la libertad de expresión, organización y movilización,  para luchar por la solución a nuestros problemas.   

 

El MRS rinde homenaje a quienes lucharon por nuestros derechos laborales, económicos y sociales.  A quienes caminaron de comunidad en comunidad para organizar el primer sindicato rural, a quienes reunieron las primeras células de los sindicatos urbanos; a quienes hoy, organizan sindicatos que no están subordinados al poder, que luchan por sus derechos y defienden los de sus agremiados. 

 

Nuestro repudio a quienes se dicen líderes sindicales y se alquilan o venden, volviéndose voceros oficialistas, verdaderos esquiroles que traicionan los intereses de trabajadoras y trabajadores ys e enriquecen a costa de sus luchas y sacrificios.

 

El MRS rinde homenaje a Bernardino Diaz Ochoa, Lidia Maradiaga, Silvia Ferrufino, José Benito Escobar, Bertha Calderón, Domingo Sánchez Salgado, Onofre Guevara, a los sindicalistas de La Tronca, a los mineros de San Albino y de la Libertad, a quienes fueron, han sido y son ejemplo de lucha, compromiso, consecuencia, entrega y rectitud.

 

Felicitaciones, en su día, a todos los trabajadores y las trabajadoras nicaragüenses, del campo y la ciudad, quienes están dentro y quienes están fuera del país.


¡Vivan las trabajadoras y trabajadores nicaragüenses!


1ro. de Mayo de 2014