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En el Día Internacional de los Trabajadores: mucho que conmemorar, poco que celebrar

1ro mayo 2014

 

“La voz que quieren sofocar ahora, será más poderosa en el futuro”

August Spies, uno de los mártires de Chicago

 

El MRS saluda hoy a las trabajadoras y trabajadores nicaragüenses que cada día luchan por su vida, por mejorar su condición, por su dignidad, por su presente y su futuro, que es el presente y el futuro de Nicaragua.

 

En nuestro país, los trabajadores han luchado permanentemente por sus derechos: por la jornada de ocho horas, por la promulgación de un Código del Trabajo, por sus derechos laborales, el salario mínimo, la seguridad social, el derecho de organización sindical y de huelga. Derechos que la Constitución reconoce, pero la mayoría son violados e incumplidos por el régimen de la familia Ortega.

 

Las maestras y maestros de Nicaragua son obligados a trabajar, en el sector público, más allá de su jornada laboral legal, sin reconocimiento de horas extras, ganando el salario más bajo de Centroamérica y amenazados de ser despedidos.

 

El derecho a una seguridad social digna es escamoteado por este régimen, que redujo las pensiones, elevó el número y monto de las cotizaciones necesarias para la jubilación y proporciona una deficiente atención de salud a las personas aseguradas. El derecho a una pensión reducida le fue arrancado al régimen, por la lucha de años de los jubilados y la solidaridad de los jóvenes.     

 

El derecho de organización, movilización y protesta es violado. Lo saben los trabajadores de Chichigalpa que agobiados por su subsistencia, fueron reprimidos violentamente por demandar respuesta. Lo saben quienes laboran en el Estado, perseguidos por pretender integrarse a una organización sindical distinta al sindicato blanco del orteguismo, obligados a ser parte de la barra política del régimen, a pagar una cuota al partido oficialista, bajo amenaza de despido.

 

El Código del Trabajo, la legislación laboral que protege a los trabajadores, está amenazada por el tratado canalero suscrito por Ortega que le otorgó a una empresa permiso de ocupar una parte del territorio nacional, sin acatar las leyes nicaragüenses. El Código es violado todos los días, pues hay más de 22,000 mil personas despedidas injusta e ilegalmente de las instituciones públicas, que todavía demandan el pago de sus vacaciones, su antigüedad, su liquidación. 

 

El derecho a un salario digno o a un empleo se ha convertido en palabras.  En el campo, más de 120,000 trabajadores y trabajadoras han perdido sus trabajos y han visto reducirse sus ingresos por la crisis de la roya, sin que el régimen haya movido un dedo. El costo de la vida, de la energía eléctrica y del combustible sube cada semana, haciendo la condición de trabajadoras y trabajadores cada vez más precaria.

 

El desempleo ha crecido en el campo y la ciudad, sin que el régimen haga nada para evitarlo. Miles de jóvenes, mujeres y hombres, que tras grandes sacrificios culminan sus carreras técnicas o profesionales buscan algún empleo, sin encontrarlo. Si buscan en instituciones, pisotean su dignidad cuando les piden una carta del CPC, pues solamente hay empleos para los incondicionales de la familia en el poder. Así, se ven obligados a salir del país, a buscar oportunidades en otras partes.

 

Estos problemas de los trabajadores y trabajadoras, no le importan al régimen ilegal que gobierna el país. Por eso reivindicamos nuestro derecho a la democracia, a la libertad de expresión, organización y movilización,  para luchar por la solución a nuestros problemas.   

 

El MRS rinde homenaje a quienes lucharon por nuestros derechos laborales, económicos y sociales.  A quienes caminaron de comunidad en comunidad para organizar el primer sindicato rural, a quienes reunieron las primeras células de los sindicatos urbanos; a quienes hoy, organizan sindicatos que no están subordinados al poder, que luchan por sus derechos y defienden los de sus agremiados. 

 

Nuestro repudio a quienes se dicen líderes sindicales y se alquilan o venden, volviéndose voceros oficialistas, verdaderos esquiroles que traicionan los intereses de trabajadoras y trabajadores ys e enriquecen a costa de sus luchas y sacrificios.

 

El MRS rinde homenaje a Bernardino Diaz Ochoa, Lidia Maradiaga, Silvia Ferrufino, José Benito Escobar, Bertha Calderón, Domingo Sánchez Salgado, Onofre Guevara, a los sindicalistas de La Tronca, a los mineros de San Albino y de la Libertad, a quienes fueron, han sido y son ejemplo de lucha, compromiso, consecuencia, entrega y rectitud.

 

Felicitaciones, en su día, a todos los trabajadores y las trabajadoras nicaragüenses, del campo y la ciudad, quienes están dentro y quienes están fuera del país.


¡Vivan las trabajadoras y trabajadores nicaragüenses!


1ro. de Mayo de 2014