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¡Construyendo esperanza!. Propuesta de programa del MRS

 

Este texto está sometido a consulta y debate previo a su aprobación por la VIII Convención Nacional del MRS. 

 

Agradeceremos nos envíen sus comentarios y propuestas al siguiente correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

INDICE

NUESTRO DESAFÍO .

NUESTRO COMPROMISO

UNA NICARAGUA CON OPORTUNIDADES
Oportunidades de empleo 
Educación de calidad 
Una vida con salud
Servicios básicos para todas las familias 

UNA NICARAGUA CON PROGRESO INTEGRAL 
Una estrategia de progreso integral 
Desarrollo integral de la Costa Caribe 
Respaldo a pequeños y medianos productores y empresarios 
El derecho de los nicaragüenses a la propiedad 
Sostenibilidad ambiental
Caminos, puertos, energía eléctrica y comunicaciones
Pleno disfrute de derechos laborales y seguridad social 
Integración económica 

UNA NICARAGUA SOLIDARIA 

UNA NICARAGUA DEMOCRÁTICA 
Los derechos humanos de todas las personas son sagrados
Luchamos por nuestro derecho a decidir 
Institucionalidad democrática para progresar
Vida en paz, con justicia y seguridad
Memoria y restauración de las heridas sociales
Honestidad en la función pública 

UNA NICARAGUA CON SOBERANÍA 
Un ejército profesional, no partidista 
Relaciones amistosas con todos los países 


NUESTRO DESAFÍO


Renovadoras y renovadores impulsamos la construcción de una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.


Lograr esa Nicaragua Linda para el disfrute de todas y todos, será posible si reconstruimos nuestra esperanza, si avanzamos con visión de futuro, con decisión, firmeza y espíritu unitario.


Nicaragua está acosada por las tendencias autoritarias que han restaurado viejas formas de dominio y opresión, la insensibilidad frente a los grandes problemas de los nicaragüenses, la ausencia de solidaridad social, la corrupción escandalosa, la falta de justicia, la impunidad, la depredación de las riquezas naturales, la dependencia externa.

 

La mayoría de nicaragüenses sufrimos discriminación y marginación. Cerca de dos millones de personas viven aún en condición de pobreza. El desempleo sigue siendo nuestro más grave problema que afecta, en especial, a miles de jóvenes, muchachas y muchachos, que buscan salir al mercado de trabajo sin encontrar oportunidades, aunque cuenten con formación universitaria o técnica o concluida la secundaria. Miles de nicaragüenses se han visto forzados a emigrar en busca de oportunidades que se les han negado, desgarrando sus familias.

 

Carecemos de cuidados de salud de calidad y con calor humano en los servicios públicos. Sabemos que la educación puede auxiliarnos para salir de la pobreza, pero es deficiente, de mala calidad e insuficiente. Todavía, miles de nicaragüenses no saben leer ni escribir y, miles más salen de las aulas sin la capacitación para trabajar.

 


Los pequeños y medianos productores y empresarios del campo y la ciudad, hombres y mujeres, luchan cada día para sacar adelante sus negocios, creando nuevos empleos. Aspiran a ser cada vez más productivos, más eficientes y competitivos, pero carecen de respaldo. Las instituciones del Estado no están a su servicio, siendo obstáculos a su desarrollo e instrumentos de persecución.


Miles de familias campesinas, pueblos indígenas y comunidades étnicas ven amenazadas sus tierras y poblados por la concesión otorgada al amparo de la Ley 840 para la construcción de un canal interoceánico, que afectará, también, a todo el país, causando un grave daño a nuestro medio ambiente, bosques, el lago Cocibolca, ríos y áreas protegidas, a nuestra disponibilidad y suministro de agua, a nuestra vida como nación y a nuestras perspectivas de desarrollo integral.

En Nicaragua, hay desigualdad en el desarrollo de las diferentes regiones, siendo las del Caribe, las que sufren condición de pobreza y marginalidad, en donde es menor la inversión del Estado y la seguridad para sus habitantes. La falta de equidad entre hombres y mujeres afecta a las familias. La violencia hacia las mujeres y la niñez, se ha convertido en uno de los más graves problemas del país.


La inseguridad crece en barrios y comunidades de la mano del crimen organizado, la delincuencia común, la débil actuación institucional, la corrupción y la impunidad. Los nicaragüenses esperamos que el ejército y la institución policial nos sirvan a todos y todas por igual, pero en los últimos años han ido abandonando su profesionalismo para convertirse en instrumentos del poder político dominante.


Decenas de miles de nicaragüenses están llegando a su edad de jubilación sin la certidumbre de contar con una seguridad social que les respalde, para lo cual cotizaron durante años. La crisis del INSS afecta actualmente a quienes se jubilan y es una verdadera amenaza a los derechos y al futuro de quienes ya trabajan o se incorporan apenas al mercado de trabajo.


Nicaragua es un país que aún vive las consecuencias de los conflictos militares del siglo pasado. Excombatientes y desmovilizados están llegando a su edad de jubilación sin derechos, ni pensiones, ni atención alguna, ni reconocimiento moral y social, enfrentando marginalidad, pobreza y no pocas veces, desprecio.


Hoy, estamos ante el establecimiento de un nuevo régimen dictatorial y familiar, que se ha entronizado por medio de repetidos fraudes electorales, la corrupción de las instituciones, la coerción y la represión. Ese régimen ha liquidado las libertades y derechos políticos que el pueblo nicaragüense conquistó y que están consagrados en la Constitución.


No aceptamos un crecimiento económico con millones de nicaragüenses viviendo en condición de pobreza y sufriendo un régimen autoritario. Tampoco aceptamos una democracia electoral, sin oportunidades, sin progreso integral, sin mejoramiento de la calidad de vida de las familias nicaragüenses, sin plenas libertades y amplia participación de todas y todos en las decisiones que nos afectan. Una Nicaragua sin igualdad de oportunidades, sin movilidad social, sin equidad, sin libertades, sin democracia, está condenada a la pobreza.


En el MRS, creemos que es posible una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.

Lograr esa Nicaragua, la Nicaragua linda, es nuestro desafío.


Con ese objetivo, renovadoras y renovadores, organizados en nuestro partido político, asumimos los siguientes compromisos.


NUESTRO COMPROMISO


El MRS es un partido democrático y progresista, que impulsa la construcción de una Nicaragua con oportunidades, progreso, solidaridad, democracia y soberanía.


Tenemos un profundo compromiso con la creación de oportunidades para que cada nicaragüense pueda potenciar y desarrollar al máximo sus conocimientos, capacidades y habilidades para mejorar su vida, la de su familia, la de su comunidad, la del país.


Creemos en un progreso integral, democrático, con inclusión social y ambientalmente sustentable, del que podamos disfrutar todas y todos. Aspiramos a un vigoroso crecimiento económico que saque de la pobreza a centenares de miles de nicaragüenses, que abra oportunidades de trabajo y emprendimiento y se extienda a todo el territorio nacional, mejorando la vida de las familias y comunidades. Nicaragua podrá progresar verdaderamente, si quienes han estado marginados disfrutan también, de los beneficios del crecimiento económico.


Como nicaragüenses, la solidaridad nos ha distinguido. Renovadoras y renovadores queremos una Nicaragua cada vez más solidaria, sin discriminación, ni marginación de nadie por ninguna razón; con mayor equidad entre mujeres y hombres; que valore el esfuerzo y el potencial de la juventud; con pleno respeto y promoción de los derechos humanos de cada nicaragüense; una sociedad sin violencia y en paz.


Ése es nuestro compromiso.


Oportunidades, progreso y solidaridad solo son posibles en una sociedad democrática, en un país soberano.


Aspiramos a una Nicaragua democrática.


Luchamos cada día por la construcción de relaciones democráticas en el ámbito político, económico, social y ambiental. Estamos comprometidos con la restitución y ampliación de la democracia, el ejercicio sin trabas de las libertades ciudadanas, de los derechos civiles y políticos de todos los nicaragüenses; una institucionalidad democrática, el Estado de Derecho, la justicia y la paz.

Luchamos por una Nicaragua en que haya libre y amplia participación de cada nicaragüense en todos y cada uno de los asuntos públicos; elecciones limpias, transparentes, justas y competitivas; pleno derecho de organización y movilización para todos los gremios, para todos los sectores, por igual; total acceso a la información pública; transparencia y rendición de cuentas en la gestión gubernamental; cese de la impunidad y justicia imparcial. Creemos que como partido político es nuestra responsabilidad promover valores ciudadanos, de solidaridad, equidad, libertad y honradez.


Nuestra soberanía es nuestro bien común. Es el derecho que tenemos sobre nuestro territorio y recursos, sobre nuestro destino como nación independiente, sobre el desarrollo de nuestra sociedad. Nicaragua debe ser soberana y es nuestro compromiso defender nuestra integridad territorial y el derecho de los nicaragüenses a disfrutar de nuestras riquezas.


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