Nuestra independencia y soberanía

La lucha por la independencia fue también por libertades. Quienes rechazaron el sometimiento a la corona española, como una colonia más para construir un país, un Estado libre, lo hicieron por considerar que aquella situación mantenía al pueblo en la peor de las condiciones de opresión.

Ser independientes quiere decir, ser libres.  La independencia se hizo para que pudiéramos disfrutar de nuestras libertades políticas y personales, sin discriminación, sin marginación, sin represión.

Ser independientes quiere decir ser ciudadanos con derechos y no súbditos obedientes de un rey.  Es, por tanto, tener derecho a decidir quien nos va a gobernar, a votar en elecciones limpias, transparentes y competitivas; a participar de los procesos de toma de decisiones de las políticas públicas, a ser informados y consultados sobre la gestión pública.

Todas esas libertades y derechos están siendo violados por el régimen de Ortega, liquidando nuestra independencia y que también liquida nuestra soberanía.

Cuando celebramos nuestra independencia, también celebramos nuestra soberanía.

La soberanía es el derecho de Nicaragua y los nicaragüenses de decidir su destino, libremente; de disfrutar de los recursos con que contamos, de determinar nuestro presente y nuestro porvenir.

Viola la soberanía nacional el otorgamiento de una mega concesión a una empresa extranjera, para construir un canal interoceánico, entregándole tierras, aguas, lagos, ríos, bosques, áreas protegidas y propiedades de los pueblos indígenas y comunidades étnicas.

Se viola la soberanía nacional cuando se otorgan concesiones de explotación de recursos naturales, sin consultar a las comunidades y en contra de su voluntad; cuando se elimina la obligación de realizar estudios de impacto ambiental como requisito para los proyectos de inversión.

Se viola la independencia y soberanía cuando se imponen los precios de combustibles y energía eléctrica de manera antojadiza para engrosar las ganancias de empresas vinculadas a la familia en el poder, sometiendo al pueblo a la peor de las opresiones: la pobreza.

En el MRS, renovamos nuestro compromiso con una Nicaragua independiente y soberana, con libertades y derechos, con oportunidades sin discriminación, con progreso integral sin entreguismo.

Para reconquistar nuestra independencia luchemos por esas libertades y derechos, por elecciones limpias y justas.  Para reconquistar nuestra soberanía, continuemos demandando la derogación de la Ley 840 del canal interoceánico. 

Posted on febrero 28, 2018 in Soberanía, Zona Naranja

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